Prepara la casa antes de la llegada
Organiza una zona pequeña y segura para descansar y un recorrido sencillo hasta el lugar para hacer sus necesidades. Ten a mano la comida habitual y los documentos del criador o de la protectora. Acordad quién supervisará y atenderá la noche. Guarda cables, medicamentos, productos de limpieza y objetos pequeños.
Haz que el primer día sea sencillo
Presenta la zona de descanso y el recorrido de salida sin convertir la llegada en una reunión. Ofrece agua y sigue la información de alimentación habitual mientras organizas la consulta veterinaria. Permite explorar un espacio manejable. Las visitas y las actividades adicionales pueden esperar.
Crea un ritmo a partir de lo que observas
Alterna oportunidades para hacer sus necesidades, actividad adecuada y descanso tranquilo. Observa el despertar, los cambios de actividad y la atención, además de mirar el reloj. Lleva un registro sencillo de comidas, salidas y descanso. Compártelo para que cada cuidador sepa qué ha ocurrido.
Introduce el espacio de descanso con calma
Si utilizas una jaula de transporte, deja que lo explore con la puerta abierta. Las primeras experiencias deben ser fáciles y agradables; no lo uses como castigo. Si aparece angustia, revisa la organización y busca apoyo en vez de imponer encierros más largos.
Termina la semana con una revisión útil
Valora qué funcionó: una habitación tranquila, otra salida o una práctica más corta. Elige un ajuste para la semana siguiente. Busca ayuda si persiste la angustia o aparecen signos de enfermedad. Consulta al veterinario las exposiciones sociales seguras y las decisiones sanitarias para ese cachorro.
Tu lista práctica
Utiliza la lista aquí o imprímela para acompañar tus notas.
Notas para tu próximo paso
Añade una nota junto a cada tarea e imprime la guía. Las notas permanecen en esta página, sin guardarse ni enviarse.
