Empieza con comodidad y elección
Utiliza una cama o alfombra antideslizante donde pueda descansar cómodamente. Elige una habitación tranquila, después de salir al baño y con agua disponible. Premia acercarse por iniciativa propia y pisarla. No lo arrastres ni uses la cama como castigo.
Premia descanso, no excitación constante
Entrega un premio pequeño y tranquilo sobre la cama al permanecer cómodo, sentarse o tumbarse. Observa postura más suelta y capacidad de apartar la mirada. Si cada premio lo hace levantarse, reduce dificultad y entrega con más calma. Mirar comida con rigidez no demuestra relajación.
Añade la señal cuando conozca la acción
Cuando acercarse sea previsible, introduce una señal coherente antes de esa acción. Utiliza otra palabra para terminar y ofrecer descanso. Amplía pequeñas pausas cómodas antes de aumentar duración. No añadas a la vez una puerta concurrida y una espera mayor.
Prueba este ejemplo
Imagina que se tumba en la cocina pero se levanta cuando coges una taza. Practica un movimiento menor, como tocarla, y premia permanecer cómodo. Si se va, vuelve a empezar sin corregir. Cambia solo movimiento, duración o lugar.
Cuándo hacer una pausa
Deja la cama disponible fuera de las prácticas. Para si se levanta repetidamente, jadea sin explicación, evita la cama o no aparta la atención de la comida. Comprueba necesidades y comodidad; consulta al veterinario ante molestias nuevas. Un profesional que use recompensas puede ayudar con dificultades persistentes.
Tu lista práctica
Utiliza la lista aquí o imprímela para acompañar tus notas.
Notas para tu próximo paso
Añade una nota junto a cada tarea e imprime la guía. Las notas permanecen en esta página, sin guardarse ni enviarse.
Preguntas frecuentes
¿Estar tumbado significa estar relajado?
No. Observa comodidad y capacidad de desconectar, no solo cuánto tiempo permanece tumbado.
¿Puedo empezar en una cafetería?
Empieza en un lugar tranquilo y conocido. Introduce otros lugares gradualmente y sal si no está cómodo.
